lunes, 10 de octubre de 2016

LAGALLINA POMPOLIA









El valor de la amistad
Esteban es un niño de seis años, muy lindo y juguetón, pero tiene un problema  y, es que a la hora de compartir con otros compañeros le es muy difícil.
Cuando llega la hora del descanso él se queda solo en una esquina pensando en porque siempre está fuera del grupo de sus compañeros, un día una niña se le acercó y le dijo que si quería jugar con ella pero el bruscamente le grito que no. La niña asustada salió corriendo para el salón. Él en ese momento entendió que hizo mal pero sin embargo no le importo. Un compañero del salón que siempre lo veía solo en la misma esquina se sentó al lado de él y le dijo no dejes que tu soledad te abruma y lastimes a otras personas, el niño bajo la cabeza y quedó en silencio mientras el compañero se levantó entro al salón de la niña y le pidió disculpa por su ´´amigo´.
A  la mañana siguiente el niño salió del salón y se sentó en la esquina de siempre, después de cinco minutos llegaron los compañeros del día anterior y se hicieron al lado de él. Una lagrima rodo en su mejilla y solo dijo una cosa gracias……  La niña con cara de asombro le pregunto porque lloras? El niño con un nudo en la garganta dijo porque me siento feliz al saber que no estoy solo. 
La lo miro a los ojos le sonrió y le dijo te voy hacer una promesa….
-Una promesa dijo esteban..?
Con amor le dijo la niña -Si. Te prometo que desde hoy nunca vas a estar solo porque siempre me tendrás a mí. -
Así pasaron ocho años en los cuales la niña nunca lo dejo solo, un día esteban se armó de fuerza y le dijo porque durante estos ocho años has estado siempre conmigo?
La niña le cogió la mano y le dijo simplemente porque   el valor de la amistad es grande y quería estar a tu lado. Esteban no supo que decir y la niña le dio un beso en la mejilla y se fue.

Esa misma noche sonó el teléfono era esteban diciéndole -gracias por estar a mi lado y ayudarme a entender que no estaba solo.- 
BELLA LA SIRENA DIFERENTE
Bella era una sirena de cabellos largos y negros, ojos oscuros como la noche pero al dirigirte la mirada iluminaban. Había sido la única en tener piel morena y por esta distinción la querían más, por ser única y diferente. Era la menor de 15 sirenas, con sus hermanas había aprendido a compartir y dar amor a cualquiera que lo necesitaba.
Un día espiando en el arrecife vio unos niños humanos que jugaban y se divertían, sintió curiosidad por esas partes largas que colgaban de su torso. Al volver a casa sintió curiosidad sobre estas y le preguntó a su padre – ¿papá que son esas cosas largas que cuelgan de los humanos?-  el papá soltó una carcajada con las ocurrencias de su hija y respondió: esas son piernas hija mía y es lo que nos distingue de los humanos, pero para serte sincero es más inútil que nuestra cola.
Al día siguiente bella volvió y espió los niños que tanto interés le causaban sintiendo cada vez más curiosidad sobre ellos. – porque yo tengo cola y ellos piernas. Se preguntó la niña.
Cada día quiso saber más que hacían y como se divertían, se dio cuenta que tenían juguetes diferentes y  a ella le parecían interesantes. Mientras que ella jugaba con perlas, estrellas y peces.  Un día quiso acercarse un poco más a pesar de que su padre le había advertido de los humanos.
-Son malvados y despiadados Bella, son seres desagradecidos y no respetan lo que la naturaleza nos dio- recordó que su padre le dio, pero su curiosidad pudo más y se acercó más de lo que había hecho antes.
- Ohh que maravilloso se ve desde aquí, la tierra es diferente al océano- fue interesante para ella.
En ese momento pasaba Arturo un niño que por primera vez iba a la playa, estaba encantado con tanta maravilla y emocionado de descubrir cosas nuevas y así fue al ver a Bella la niña con los ojos más hermosos  que había visto, quiso acercarse pero Bella se asustó y escapo.
Al día siguiente Bella se armó de valor y quiso conocer ese niño, afortunadamente el también sentía curiosidad sobre ella y coincidieron. – Dios no había visto a alguien así- . Bella le explico lo que era y de donde venía.
Pasaban los días y se encontraban, jugaban, compartían y se enseñaban cosas cada uno de su mundo. – quiero que mis amigos te conozcan te van a querer como yo y les vas a agradar- le dijo Arturo, pero bella no estaba segura porque aun recordaba las palabras de su padre.  – Está bien, dejaré que tus amigos me conozcan  -  dijo Bella
Pero lo que ellos no esperaban era el rechazo que sufrió Bella por ser diferente a los demás. – vete lárgate fenómeno, devuélvete por donde viniste- . Sintió rechazo por primera vez en su vida, no supo cómo reaccionar ya que no conocía este sentimiento. En su reino siempre era querida y admirada por su diferencia, pero en el mundo humano estas cualidades eran rechazadas. – No entiendo por qué las personas me ven diferente si siento como ellos y no somos tan diferentes- se preguntaba.  No volvió durante varios días a encontrarse con Arturo a pesar de que el volvía con la ilusión de verla.
La niña decidió volver por que extrañaba a Arturo y como el buen amigo que era todavía  iba para encontrarla, el triste le dijo: siento mucho lo que paso no pensé que ellos reaccionarían así, no saben lo maravillosa que eres y lo valiosa que es tu amistad. Por favor dame la oportunidad de remediar esto, le entregó una hermosa pulsera brillante, pero ella aun sentía dolor. – hablé con mis amigos y les conté de lo maravillosa que eres por favor permite que te conozcan y te pidan disculpas. Ella acepto pero con desconfianza.

Al día siguiente llegaron todos y hablaron se conocieron y desde ese momento supieron lo parecidos que eran y la gran niña que era bella. Fue una amistad de verano, pero marco la vida de cada uno para entender que las diferencias no existen y todos son merecedores de respeto, aprecio y que el juzgar ra alguien no te hace mejor persona.

LA GALLINPOMPOLIA

http://www.calameo.com/read/003208479af48a2ed6664


KAREN YULIETH CARO VANEGAS
TRABAJO SOCIAL GRUPO2

domingo, 9 de octubre de 2016

EL JOVEN QUE VIVÍA POR LOS DEMÁS

Érase una vez un niño que se llamaba  Andrés. Él vivía con su madre Paca y su hermana Tatis en una pequeña casa a las afueras de la ciudad. Desde muy pequeño, Andrés amaba ayudar a los demás,  lo hacía  por encima de cualquier cosa, incluso a escondidas de su mamá. Todo lo contrario de su hermana, quien se enojaba cada vez  que notaba cerca la presencia de alguno de los tres amiguitos con los que Andrés amaba compartir su tiempo, sin importarle lo frágil e inocente que estos pequeños eran.

Andrés, por miedo a que su madre lo castigara  siempre trató de ocultar la difícil situación que vivían sus amiguitos; pues ellos pasaban por cosas muy dolorosas. El hambre que sufrían, la incomprensión, incluso el maltrato y la   falta de amor. Hasta el punto de que ellos debían ir al colegio sin desayuno, con sus zapaticos rotos y mala presentación. Andrés, al ver a sus tres amiguitos Harold, Javier y Julián, tan desamparados y desprotegidos los llevaba a la casa, les daba de comer y los escondía en su habitación.

Un día, llegó su Mamá a la casa, Andrés se asustó  y los escondió debajo de la cama, pero su hermana, que repudiaba lo que Andrés hacía, le contó a su madre. Ella se enojó mucho, lo regañó muy fuerte y hasta lo gritó diciendo: ¡Andrés me saca ya a esos niños de aquí!... Andrés muy enojado le dice a su mamá ¡Si se van ellos me voy yo!

Su Madre, rompió en llanto por la actitud que estaba tomando su hijo Andrés; se preguntaba ¿En que falle? Mientras tanto Andrés sale de la casa en compañía de sus amigos, con mucha rabia en su corazón, especialmente con su hermana a quien de cariño le llamaba “la ratona”. Ella se sintió muy culpable por el enojo que había causado entre Andrés y su madre, estaba tan enojada con ella misma que de un momento a otro salió corriendo detrás de ellos pidiéndoles perdón. Y decidieron  emprender una huida, lejos de tanto problema.

Hubo un silencio prolongado, que sólo rompió el llanto de la madre.  Más tarde, la mamá entró en el cuarto de su hijo, a lamentarse por lo que estaba pasando, angustiada empezó a revisar las cosas de su hijo y cuando abrió el armario, encontró unos billetes envueltos en una camisa y una carta que decía: Mamá, ahí te dejo lo de la comida que gasté en  mis amigos, espero que tú nunca vayas a sufrir hambre,  frío, ni falta de amor, así como le ha pasado a ellos.
Su madre rompió en llanto, cogió el teléfono y llamó a  sus hijos para pedirles perdón y la oportunidad de hablar. Andrés, triste por lo que pasó le dice a su mamá ¡Yo regreso pero mis amigos también! Su mamá apenada por la actitud que había tomado y asombrada por el interés que tenía su hijo al ayudarles a los demás, le dijo con la voz entre cortada  ¡claro hijo tus amigos también pueden regresar!
Toc toc toc ¿Quién es? Preguntó la madre - Yo, Andrés. La madre abrió la puerta y lo primero que vio fue el rostro de sus hijos y sus amigos llenos de tristeza. Ella nostálgica, los invita a pasar. Por unos segundos todo quedó en silencio. Paca rompió el incómodo momento preguntando: ¿Ustedes están bien? ¿Sus papás saben que están aquí? Ellos con voz nerviosa contestaron: No, ellos salen muy temprano y regresan muy tarde. La mamá asombrada les pregunta ¡No puede ser! o sea ¿A ustedes quién les hace de comer? ¿Quién está pendiente de ustedes?, ellos tristes respondieron: NADIE. Nosotros nos levantamos y nos vamos al colegio con hambre, regresamos a la casa y tampoco hay nada de comer. Andrés con voz entre cortada dice: ¿Vez mamá? ¿Ya entiendes por qué traía a mis amigos a nuestra casa? Ellos aguantan hambre, sus papas no se preocupan por ellos, y nosotros gracias a Dios tenemos  un techo, comida y contamos contigo. La mamá conmocionada, con lágrimas en sus ojos y asombrada por la actitud y la madurez de su hijo, lo abrazó y le pidió perdón.
Mientas tanto la ratona y sus amigos se abrazaron y sonrieron de felicidad, Andrés con un suspiro y con una sonrisa en su rostro  dijo a sus amigos: ¡Ya no los tengo que esconder más!…

Fin

Este cuento no contiene  ninguna referencia bibliografía debido que fue creado por una historia de vida real basada en hechos reales en la vida con una buena enseñanza en nuestras vidas de cómo debemos colaborar y poner un granito de arena para ayudar a los que lo necesitan.



Elaborado por Lina Paola Gonzales Rodriguez