EL JOVEN QUE
VIVÍA POR LOS DEMÁS
Érase una vez un niño que se llamaba Andrés. Él vivía con su madre Paca y su
hermana Tatis en una pequeña casa a las afueras de la ciudad. Desde muy
pequeño, Andrés amaba ayudar a los demás, lo hacía por encima de cualquier cosa, incluso a
escondidas de su mamá. Todo lo contrario de su hermana, quien se enojaba cada
vez que notaba cerca la presencia de
alguno de los tres amiguitos con los que Andrés amaba compartir su tiempo, sin
importarle lo frágil e inocente que estos pequeños eran.
Andrés, por miedo a que su madre lo
castigara siempre trató de ocultar la
difícil situación que vivían sus amiguitos; pues ellos pasaban por cosas muy
dolorosas. El hambre que sufrían, la incomprensión, incluso el maltrato y
la falta de amor. Hasta el punto de que
ellos debían ir al colegio sin desayuno, con sus zapaticos rotos y mala
presentación. Andrés, al ver a sus tres amiguitos Harold, Javier y Julián, tan
desamparados y desprotegidos los llevaba a la casa, les daba de comer y los
escondía en su habitación.
Un día, llegó su Mamá a la casa,
Andrés se asustó y los escondió debajo
de la cama, pero su hermana, que repudiaba lo que Andrés hacía, le contó a su madre.
Ella se enojó mucho, lo regañó muy fuerte y hasta lo gritó diciendo: ¡Andrés me saca ya a esos niños de aquí!... Andrés muy enojado le dice a su
mamá ¡Si se van ellos me voy yo!
Su Madre, rompió en llanto por la
actitud que estaba tomando su hijo Andrés; se preguntaba ¿En que falle? Mientras
tanto Andrés sale de la casa en compañía
de sus amigos, con mucha rabia en su corazón, especialmente con su hermana a
quien de cariño le llamaba “la ratona”. Ella se sintió muy culpable por el
enojo que había causado entre Andrés y su madre, estaba tan enojada con ella
misma que de un momento a otro salió corriendo detrás de ellos pidiéndoles
perdón. Y decidieron emprender una huida,
lejos de tanto problema.
Hubo un silencio prolongado, que sólo rompió el llanto de la madre. Más tarde, la mamá entró en el cuarto de su
hijo, a lamentarse por lo que estaba pasando, angustiada empezó a revisar las cosas
de su hijo y cuando abrió el armario, encontró unos billetes envueltos en una
camisa y una carta que decía: Mamá, ahí te dejo lo de la comida que gasté
en mis amigos, espero que tú nunca vayas
a sufrir hambre, frío, ni falta de amor,
así como le ha pasado a ellos.
Su madre rompió en llanto, cogió el teléfono y llamó a sus hijos para pedirles perdón y la
oportunidad de hablar. Andrés, triste por lo que pasó le dice a su mamá ¡Yo regreso
pero mis amigos también! Su mamá apenada por la actitud que había tomado y
asombrada por el interés que tenía su hijo al ayudarles a los demás, le dijo
con la voz entre cortada ¡claro hijo tus
amigos también pueden regresar!
Toc toc toc ¿Quién es? Preguntó la madre - Yo, Andrés. La madre abrió la
puerta y lo primero que vio fue el rostro de sus hijos y sus amigos llenos de
tristeza. Ella nostálgica, los invita a pasar. Por unos segundos todo quedó en
silencio. Paca rompió el incómodo momento preguntando: ¿Ustedes están bien? ¿Sus
papás saben que están aquí? Ellos con voz nerviosa contestaron: No, ellos salen
muy temprano y regresan muy tarde. La mamá asombrada les pregunta ¡No puede
ser! o sea ¿A ustedes quién les hace de comer? ¿Quién está pendiente de ustedes?,
ellos tristes respondieron: NADIE. Nosotros nos levantamos y nos vamos al
colegio con hambre, regresamos a la casa y tampoco hay nada de comer. Andrés
con voz entre cortada dice: ¿Vez mamá? ¿Ya entiendes por qué traía a mis amigos
a nuestra casa? Ellos aguantan hambre, sus papas no se preocupan por ellos, y
nosotros gracias a Dios tenemos un
techo, comida y contamos contigo. La mamá conmocionada, con lágrimas en sus
ojos y asombrada por la actitud y la madurez de su hijo, lo abrazó y le pidió
perdón.
Mientas tanto la ratona y sus amigos se abrazaron y sonrieron de felicidad,
Andrés con un suspiro y con una sonrisa en su rostro dijo a sus amigos: ¡Ya no los tengo que
esconder más!…
Fin
Este cuento no contiene ninguna referencia bibliografía debido que fue
creado por una historia de vida real basada en hechos reales en la vida con una
buena enseñanza en nuestras vidas de cómo debemos colaborar y poner un granito
de arena para ayudar a los que lo necesitan.
Elaborado por Lina Paola Gonzales Rodriguez
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